Escribir un obituario puede resultar difícil cuando además estamos atravesando una pérdida. No hace falta encontrar palabras perfectas: lo importante es explicar con claridad quién fue esa persona, qué huella dejó y qué información necesitan familiares y amigos.
En esta guía encontrarás una estructura sencilla, ejemplos y criterios prácticos para redactar un texto respetuoso, útil y personal.
¿Qué es un obituario?
Un obituario es un texto que comunica un fallecimiento y, al mismo tiempo, recuerda la vida de la persona. A diferencia de una esquela breve, puede incluir una pequeña biografía, rasgos de su personalidad, acontecimientos importantes y recuerdos.
Si lo que necesitas es un aviso más breve, consulta nuestra guía sobre cómo escribir una esquela.
Qué información incluir en un obituario
Como base, conviene reunir el nombre completo, edad o fecha de nacimiento, fecha de fallecimiento, localidad, familiares que se desee mencionar y, si procede, los datos de la ceremonia o despedida.
Después puedes añadir aquello que convierte el texto en un recuerdo personal: profesión, aficiones, valores, lugares importantes, anécdotas o una frase que represente bien a la persona.
Estructura recomendada paso a paso
1. Comunica el fallecimiento con sencillez
Empieza con una frase directa y serena. Por ejemplo: “Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de…” o “La familia de … comunica su fallecimiento el día…”.
2. Resume su vida sin convertirla en un currículum
Selecciona dos o tres aspectos significativos. No es necesario enumerar cada fecha. Para quien lee, suele ser más valioso entender cómo era esa persona y qué aportó a quienes la rodeaban.
3. Añade un recuerdo humano
Una afición, una costumbre familiar o una cualidad concreta aportan autenticidad. En lugar de decir solamente “era una gran persona”, explica qué hacía que los demás la recordaran de esa manera.
4. Indica los datos de la despedida
Si el texto también sirve para informar del funeral, incluye lugar, fecha y hora. Puedes ampliar esta parte con nuestra guía sobre cómo avisar de un funeral a familiares y amigos.
Ejemplo de obituario breve
“Con tristeza comunicamos el fallecimiento de María, rodeada del cariño de su familia. Quienes la conocieron recordarán especialmente su generosidad, su amor por la familia y esa manera suya de hacer sentir a todos como en casa. Su recuerdo permanecerá siempre con nosotros.”
Ejemplo de obituario más personal
“José dedicó gran parte de su vida a su familia, a su trabajo y a disfrutar de las pequeñas cosas. Le apasionaban los paseos junto al mar y las sobremesas largas en las que nunca faltaba una historia. Su sentido del humor y su disposición para ayudar dejaron una huella profunda en quienes compartieron la vida con él.”
Errores que conviene evitar
Evita publicar información privada que la familia no quiera compartir, textos excesivamente impersonales o datos de la ceremonia que no estén confirmados. También conviene revisar nombres, fechas y lugares antes de publicar.
Del obituario al recuerdo permanente
Un obituario cumple una función informativa y conmemorativa, pero con el tiempo puede complementarse con fotografías, vídeos, música, una biografía más amplia y mensajes de familiares y amigos. En Memorial Digital es posible reunir esos recuerdos en un espacio conmemorativo online que permanece accesible para la familia.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe ocupar un obituario?
No existe una extensión obligatoria. Un texto de varios párrafos suele ser suficiente para comunicar el fallecimiento y ofrecer un retrato personal sin resultar excesivo.
¿Es obligatorio mencionar la causa del fallecimiento?
No. Es una información privada y solo debe incluirse si la familia desea hacerla pública.
¿Obituario y esquela son lo mismo?
No exactamente. La esquela suele ser más breve y práctica; el obituario permite desarrollar la historia y el legado de la persona.
Una última recomendación
Antes de publicar, lee el texto en voz alta y pregúntate si una persona que conoció al fallecido se sentiría reconocida en esas palabras. La precisión importa, pero también la humanidad del recuerdo.



